Claves para una buena digestión

Si cuando comes enseguida te inflamas, o tu digestión es muy lenta, tal vez te encuentres frente a los síntomas que se conocen como inflamación intestinal. Pueden ser temporáneos o crónicos. En el primer caso, conocer la causa y cambiar tus hábitos alimenticios te proporcionarán un gran alivio y mejorarán tu calidad de vida.

Las causas pueden ser muchas: que tengas insuficiente jugo gástrico, que tu vesícula no funcione bien, que tengas una flora intestinal desequilibrada, que sufras de estrés esto ocasione la inflamación, o simplemente mastiques mal y tragues aire. O que estés comiendo mal y tu organismo necesite de un ajuste en la alimentación.

Algunos alimentos causan en mayor medida esta intolerancia, como las legumbres, la coliflor y el brócoli, la col, la papa. Alternar los alimentos puede ser útil; si estás acostumbrada a mezclar mucho tus alimentos, sería beneficioso que empieces por organizarte para comer una sola clase de alimento por vez, para poder identificar el que te produce malestar y así espaciar su ingesta para mejorar los síntomas.

Reemplazar las bebidas gasificadas por limonadas constituye una medida terapéutica natural para mejorar el funcionamiento de la vesícula.

Otras causas pueden ser la falta de ácido clorhídrico, las escasas enzimas digestivas, una vesícula biliar perezosa, el comer sin masticar adecuadamente, o cualquier desequilibrio intestinal (candidiasis, parasitosis, etc.). Cuando esto ocurre, el intestino se recarga de moléculas mal digeridas que producen fermentación o putrefacción, causando inflamación intestinal crónica. Y se constituye un círculo vicioso, ya que este malestar activa las glándulas suprarrenales que a su vez producen las hormonas del estrés.

¿Transito Lento?

Aunque no se trata de una enfermedad especialmente grave, lo cierto es que un tránsito intestinal lento o poco regular puede conllevar molestias verdaderamente incómodas a quien lo padece. Por su parte, la vida sedentaria, los malos hábitos dietéticos, el escaso aporte de líquidos y la toma de determinados medicamentos suelen provocar también una perdida en el ritmo intestinal de las personas mayores, volviéndose más lento de lo normal.

Consejos prácticos

  • El sentido del gusto y tu apetito deben ser tus guías. Si comes sin hambre o la comida no te sabe bien, los jugos gástricos no fluyen apropiadamente y el alimento será insuficientemente digerido.
  • Evita el estrés y las discusiones a la hora de la comida. El sistema digestivo está regulado por el sistema nervioso autónomo, que a su vez está poderosamente influido por la mente y las emociones.
  • Come sin prisa y mastica bien la comida. Una comida bien masticada es más fácil de ser atacada por las enzimas digestivas.
  • Evita la combinación de alimentos ácidos con carbohidratos. Los alimentos ácidos dificultan la acción de las enzimas salivales, que son las primeras en actuar en el proceso digestivo.
  • Incluye algo de proteína en cada comida. Las comidas bajas en proteínas no estimulan la secreción de la gastrina, que a su vez estimula la secreción de ácido clorhídrico.
  • Toma un jugo de piña o manzana diariamente; estas frutas proveen muchas enzimas que mejoraran tu digestión naturalmente.

Los Grandes aliados

Tomar tés medicinales como boldo, menta, digestivos, manzanilla o hinojo después de comer, ayudaran a mejorar la digestión. El Té de menta es útil si padeces de colon irritable; también pueden ayudar la melisa, la manzanilla, la pasionaria y la yerba lucera.

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Imagen de Nestle via Flickr.com bajo licencia se creative commons

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