¿Por qué la leche es mala para ti?

En esta oportunidad traemos para ti uno de los grandes mitos de la historia: necesitamos leche animal para crecer sanos y fortalecer nuestros huesos.    

Vamos a partir del hecho de que anteriormente en otras épocas se prefería consumir leche cruda o sin pasteurizar, mientras que en la actualidad con el sobrevenir de los años y el auge de la industrialización la leche que se consume en su mayoría es un alimento procesado, condición que agrava aún más los efectos acidificantes perjudiciales de la misma.

Se suelen utilizar productos químicos que no son más que ingredientes no deseados en la leche que consumimos, entre estos destacan ingredientes artificiales que permitan la fermentación de la toxina bovina, hormonas biodiseñadas, antibióticos, y pesticidas.

Somos los únicos seres vivos del planeta tierra que consumen la leche de otros animales y que además la beben por puro consumo. Científicos han demostrado que biológicamente estamos diseñados para beber la leche de nuestra propia madre, y he ahí donde radica la importancia de establecer la lactancia materna como alimento exclusivo de nuestro bebe en sus primeros meses de vida.

Los elementos que forman la leche de vaca permiten la condición perfecta para convertir a un becerro recién nacido de unas 65 libras en una vaca sana de 400 libras en un año. En contraste con la leche humana esta contiene 3 veces más proteína, 7 veces mayor contenido mineral, hasta 10 veces menos ácidos grasos esenciales, y por si fuera poco la mitad de los niveles de calcio.

Si bien es cierto que a muchas personas les gusta y le apetece tomar leche de vaca de manera regular, la realidad es que beberla es no sólo innecesario sino que podría representar una repercusión potencialmente dañina.

A continuación enumeraremos algunos de esos efectos no tan deseados que ocurren tras el consumo de leche animal:

1. Agota el calcio óseo

Muy a pesar de lo que siempre se ha creído, los estudios más recientes han permitido demostrar que el consumo frecuente de leche y de sus derivados lácteos puede acelerar la aparición de osteoporosis en los huesos,  condición que aumenta las probabilidades o el riesgo de sufrir una fractura. Según datos aportados por el Comité de Médicos para la Medicina Responsable a través de su campaña “Salvar Nuestros Huesos” los países con las tasas mas altas de osteoporosis son aquellos en los que las personas beben mas leche y tienen alto consumo de calcio en sus dietas.

2. Ganancia de peso

Como ya mencionamos por sus propiedades la leche resulta ser una bebida relativamente alta en calorías. Específicamente una taza de leche pasteurizada al 2%  aporta 138 calorías, y considerando el hecho de que la persona promedio consume leche o productos lácteos entre 2 y 3 veces al día, representa un consumo extra de calorías que se reflejara directamente en el peso de cada persona.

3. Exacerba el acné y el cutis graso

La Academia Americana de Dermatología ha realizado estudios en los que se encontró una asociación directa entre el consumo de lácteos y la aparición de acné. Hasta el punto que sugiere la eliminación total de la leche y de los productos lácteos para poder lograr limpiar la piel.

4. Aumenta las flatulencias

Aumenta la producción y la acumulación de gases en nuestro organismo, lo que traduce una mayor excreción de los mismos ocasionando los cuadros de flatulencias. En casos más severos suele ser una de las manifestaciones corporales para hablar de intolerancia a la lactosa (proteína principal de la leche)

5. Acidifica nuestro medio interno

La leche tiene una carga potencial de acido renal que desencadena una respuesta biológica compensadora para neutralizar la mayor cantidad de proteína perjudicial antes que llegue a los riñones. Esto es muy importante saberlo ya que cualquier cuerpo en estado acidotico tiene mayor riesgo de padecer dolores, desarrollar un cáncer u otra enfermedad, entre otras muchas cosas

6. Promueve la crueldad animal

Por último pero no menos importante debemos entender que hoy día los animales son cautivados en fábricas e industrias donde son cruelmente abusados.

Recuerda que la leche no sólo la encontramos en su forma líquida, sino que también la consumimos a través de todos sus derivados, quesos, yogurt, cremas no veganas, suero, y cualquier otro producto lácteo.

Si deseas recibir más información sobre este tema no dudes en contactarte con nosotros o escribir tu consulta en la parte de abajo (sección comentarios).

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