La autosanación a través de la meditación sostiene que un individuo puede curarse de una enfermedad o lesión usando el poder de su mente. La meditación se ha convertido en una llave que ayuda a filtrar todo aquello que nos estresa y nos preocupa, para dar lugar a una mente en calma y en paz. Una mente sana es reflejo de un cuerpo sano.
El Dhammapada, reconocido como uno de los documentos budistas más importante e influyentes, inicia de esta manera: “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos”. Estas palabras se le atribuyen al propio Buda y se remontan a unos 2500 años atrás, tiempo también que ha tardado la ciencia occidental en reconocer el poder de la mente sobre el cuerpo. Pero parece que por fin, a la luz de la evidencia, el pensamiento científico acepta que el pensamiento es fundamental al moldear los estados físicos que experimentamos.
Gran variedad de estudios en torno a la meditación reflejan que la mentalización ejerce una influencia altamente significativa en determinar el estado de salud de una persona. Esto funciona en ambas direcciones, las personas que presentan un alto grado de fe, confianza en sí mismas, que meditan, visualizan o hacen algún tipo de proyección mental, responden frecuentemente mejor a los tratamientos, se enferman menos y tienen mayor calidad de vida. En cambio, personas sometidas al estrés, que exhiben poca confianza, interés e intención, que pueden ser calificadas como pesimistas y que en suma no utilizan su mente como herramienta para transformar su cuerpo tienden a enfermarse más, responden con menor efectividad a todo tipo de tratamientos y tienen una menor calidad de vida.
Podrá parecer una simplificación de la vida y de situaciones tan complejas como pueden ser algunas enfermedades, pero de manera profunda nuestros estados mentales se convierten en nuestros estados físicos y, de alguna forma que se nos escapa en la cotidianidad, la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de procesos psíquicos.
Cada pensamiento, cada actividad mental que realizas, es una semilla de lo que serás. Una minuciosa concatenación de eventos y situaciones mentales que van, de la misma forma que el ejercicio físico, moldeando nuestra anatomía psíquica, la cual ejerce potestad sobre nuestro cuerpo. Como suele referirse en el yoga: «el cuerpo no es sólido, solo la mente». En la medida en la que seamos capaces, a través de la disciplina, constancia y compromiso, de generar estados mentales suficientemente flexibles, podremos seguramente superar cualquier deficiencia de nuestro organismo.
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