El vínculo que existe entre la depresión y la inflamación

En la actualidad la depresión esta cada vez más relacionada con la inflamación crónica. Aunque también podrían estar involucrados otros factores, la inflamación puede tener un profundo impacto en la salud mental de los pacientes. Por ejemplo en un estudio realizado en el 2012, publicado en la revista Neuropsychopharmacology se menciona lo siguiente:

«Se han encontrado biomarcadores elevados de inflamación en pacientes con depresión, incluyendo citoquinas inflamatorias y proteínas de fase aguda, y se ha asociado la administración de estímulos inflamatorios con el desarrollo de los síntomas depresivos. Además, los datos han demostrado que las citoquinas inflamatorias pueden interactuar con múltiples procesos conocidos por estar involucrados en el desarrollo de la depresión, incluyendo el metabolismo de la monoamina, la función neuroendocrina, la plasticidad sináptica, y los neurocircuitos relevantes para la regulación del estado de ánimo…»

Como podemos apreciar, existe una relación directa entre la depresión y las citoquinas inflamatorias las cuales pueden generar múltiples efectos negativos en el organismo.

Depresión e inflamación

En este modelo planteado la depresión es el resultado de los intentos del cuerpo para protegerse de una respuesta inflamatoria. Los síntomas depresivos (que están más fuertemente asociados con la inflamación crónica) incluyen un estado de ánimo indiferente, alteraciones en la percepción, pensamiento lento, evasión y cambios metabólicos en el organismo.

Por ejemplo, en la depresión melancólica, trastorno bipolar y depresión posparto, los glóbulos blancos (conocidos como monocitos) expresan «genes proinflamatorios» que provocan la secreción de citoquinas, paralelamente se disminuye la sensibilidad al cortisol (este último es una hormona del estrés que alivia la inflamación).

De manera conjunta, estos agentes inflamatorios transfieren información al sistema nervioso, por lo general al estimular al nervio vago, el cual conecta al intestino con el cerebro.

Durante los estados inflamatorios, se activan las células cerebrales llamadas microglí a. Cuando esto sucede, una enzima llamada indoleamina 2 3-dioxigenasa (IDO, por sus siglas en inglés) desvía al triptófano de la producción de serotonina y melatonina, y en vez de ello, le indica producir un agonista NMDA (un derivado de aminoácido) llamado ácido quinolínico, el cual que puede desencadenar la ansiedad y el nerviosismo.

Un sistema inmunológico inestable podría alterar su estado de ánimo

La reciente investigación nuevamente resalta las bases inflamatorias de la depresión. Según informó BBC:

«El enfoque se centra en un sistema inmunológico inestable que causa inflamación corporal y alteración del estado de ánimo. El profesor Ed Bullmore, Ph.D., Jefe de psiquiatría en la Universidad de Cambridge y empleado de GlaxoSmithKline dijo: ‘A menudo, la depresión e inflamación ocurren juntas…

Por ejemplo si tenemos gripe, nuestro sistema inmunológico reacciona inflamándose, por lo general las personas se percatan que su estado de ánimo cambió, su comportamiento se modifica volviéndose menos sociables, con más somnolencia y retraídas.

Cuando los pacientes diagnosticados con artritis reumatoide fueron tratados con medicamentos anti-inflamatorios orientados a partes específicas del sistema inmunológico, también mostraron una mejoría en el estado de ánimo. Esto fue lo que levantó la curiosidad del profesor Iain McInnes (un reumatólogo consultor) el cual declaro a BBC:

«Cuando aplicamos estas terapias, observamos que aumenta rápidamente la sensación de bienestar, mejora el estado de ánimo en gran medida, a menudo de manera desproporcionada, dada la cantidad de inflamación que podemos ver en sus articulaciones y piel».

¿Por qué lo anti-inflamatorios mejoran el estado de ánimo?

El equipo de McInnes realizó un escaneo cerebral de los pacientes con artritis reumatoide, antes y después de suministrarles un medicamento dirigido específicamente al sistema inmunológico. El escaneo cerebral parecía confirmar y validar la retroalimentación de los pacientes.

Después de tomar un medicamento anti-inflamatorio, hubo cambios significativos en los circuitos neuroquímicos cerebrales. Es importante destacar que los procesos conocidos por estar involucrados en aliviar la depresión fueron «favorablemente» alterados.

Curiosamente, el trabajo realizado por Carmine Pariante, una profesora de psiquiatría biológica, muestra que las personas que tienen un sistema inmunológico hiperactivo son menos propensas a responder a los antidepresivos.

También, descubrió que un trauma emocional podría alterar el sistema inmunológico y «prepararlo» de una manera tal que le predispone a la depresión. BBC cita a Pariante, al decir que:

«Creemos que el sistema inmunológico es el mecanismo fundamental por el cual los acontecimientos en los primeros años de vida producen este efecto a largo plazo.

Tenemos algunos datos que muestran que las personas adultas que tienen un antecedente de trauma en los primeros años de vida, incluso si nunca han estado deprimidos, tienen un sistema inmunológico activado para estar en un estado de riesgo».

El medicamento para la artritis es probado en pacientes con depresión

En la actualidad, el medicamento contra la artritis Sirukumab es probado en pacientes que padecen depresión. Asimismo, GlaxoSmithKline y otros trabajan en el desarrollo de medicamentos antiinflamatorios para la depresión.

El problema de este enfoque es que simplemente cambiaría de un tipo de medicamento a otro, y prácticamente todos los medicamentos tienen efectos secundarios. A veces mortales, como las 60 000 personas que murieron debido al medicamento antiinflamatorio Vioxx.

Afortunadamente, no se necesitan medicamentos para combatir la inflamación. Una de las maneras más eficaces para acabar con la inflamación es seguir una dieta cetogénica, que tenga altos niveles de grasas saludables y bajos niveles de carbohidratos netos (carbohidratos totales sin fibra).

Consumir snacks que contengan frutos secos disminuye la inflamación

Los frutos secos que no están procesados son una gran fuente de grasas saludables, de acuerdo con una reciente investigación, comer menos de una onza (aproximadamente un puñado) de frutos secos cinco veces por semana puede reducir la inflamación. Como informó Reuters:

«Las investigaciones previas han vinculado el consumo de frutos secos con tasas más bajas de enfermedades cardíacas y diabetes, pero la razón exacta era desconocida; la autora principal del estudio, la Dra. Ying Bao, Profesora asistente de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, dijo para Reuters Health.

‘Planteamos la hipótesis de que los frutos secos podrían ejercer estos beneficios para la salud al reducir la inflamación’, dijo Bao…»

Al observar los datos de dos estudios a largo plazo como el Estudio de Salud de las Enfermeras (NHS, por sus siglas en inglés) y el Estudio de Seguimiento de los Profesionales de la Salud (HPFS, por sus siglas en inglés) en el que los participantes documentaron lo que comían y proporcionaron muestras sanguíneas que fueron analizadas para detectar biomarcadores inflamatorios.

Los investigadores encontraron que las personas que comían frutos secos al menos cinco veces a la semana tenían niveles 20 % más bajos de CRP y 16 % menores de IL-6, en comparación con aquellos que rara vez o nunca consumían frutos secos. Esto continuó sucediendo, incluso cuando se realizaron otras estrategias anti-inflamatorias del estilo de vida y alimenticias, tales como hacer ejercicio (se tomaron en consideración el peso corporal y el tabaquismo).

Como parte de un plan de alimentación saludable se recomienda consumir nueces de macadamia y pecanas casi todos los días, aproximadamente dos onzas de cada una de ellas, ya que de esta manera se pueden mantener niveles elevados de calorías de forma segura.

Beneficios para la salud relacionados con consumir frutos secos de forma regular

-Pérdida de peso
-Menor presión arterial sistólica
-Menor número de factores de riesgo para síndrome metabólico y menor riesgo de padecer diabetes
-Mejor salud cardiovascular
-Menor riesgo de mortalidad y mayor longevidad. En un estudio, las personas que comieron un pequeño puñado (1 onza o 28 gramos) de frutos secos siete veces por semana o más, tuvieron 20 % menos probabilidades de morir por cualquier causa, en comparación con aquellos que evitaron consumir frutos secos.
-Comer frutos secos al menos cinco veces por semana estuvo relacionado con un riesgo 29 % menor de mortalidad por enfermedades cardíacas, y un riesgo 11 % menor de mortalidad específicamente por cáncer.

Los ingredientes anti-inflamatorios que se encuentran presentes en los frutos secos, incluyen la fibra, magnesio, antioxidantes, el aminoácido L-arginina y los ácidos grasos insaturados, tales como el ácido α-linolénico.

Las mejores opciones: Nueces de macadamia y pecanas

La composición nutricional de la mayoría de los frutos secos es muy similar a la proporción ideal de componentes básicos, donde las grasas son los elementos que constituyen la mayor cantidad de sus calorías diarias, seguido de una cantidad moderada de proteínas de alta calidad y una baja cantidad de carbohidratos que no son de origen vegetal. Dicho lo anterior, algunos frutos secos tienen proporciones más ideales que otros.

Entre los frutos secos favoritos se encuentran las nueces de macadamia y pecanas, que proporcionan la más alta cantidad de grasas saludables, mientras que tienen los niveles más bajos de carbohidratos y proteínas.

De igual manera, las nueces de macadamia no procesadas contienen altas cantidades de vitamina B1, magnesio y manganeso. Además, alrededor del 60 % de ácidos grasos presentes en las nueves de macadamia, está constituido por el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado.

Esto es aproximadamente el nivel encontrado en las aceitunas, que son bien conocidas por sus beneficios saludables. Este pequeño bocadillo es una circunstancia que pocas personas notan cuando comentan acerca de los beneficios de las nueces de Macadamia.

De igual manera, las nueces pecanas cuentan con más de 19 vitaminas y minerales diferentes que según los estudios pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL y promover la salud arterial; y de acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), se encuentran entre los 15 principales alimentos conocidos por su actividad antioxidante.

La vitamina E, es uno de estos antioxidantes, que podrían transmitir protección neurológica y evitar que los lípidos en la sangre se oxiden en su cuerpo. Asimismo, los betacarotenos, luteína y zeaxantina presentes en las nueces pecanas le ayudan a su cuerpo a eliminar los radicales libres, al protegerlo de la inflamación.

Una onza de nueces de macadamia tiene solo cuatro gramos de carbohidratos, pero más de la mitad de ellos son fibra no digerible, por lo que proporciona dos gramos de ultra bajos niveles de azúcar por onza de nueces.

La vitamina D: Otro importante agente anti-inflamatorio

La vitamina D, que es mejor obtenida al exponerse a los rayos del sol de forma segura y regular, también inhibe la inflamación. Produce más de 200 péptidos antimicrobianos y regula ascendentemente a un gran número de genes, incluyendo uno que aumenta su capacidad para combatir las infecciones e inflamación crónica.

En un estudio controlado con placebo, al suplementar con altas dosis de vitamina D, estimuló las moléculas anti-inflamatorias, lo que mostró ser prometedor como «medicina» anti-inflamatoria para las personas con insuficiencia cardíaca.

Al consumir diariamente 50 microgramos (mcg) equivalente a 2 000 unidades internacionales (UI) de vitamina D durante nueve meses aumentó en un 43 % la concentración de interleuquina-10 (IL-10) anti-inflamatoria en la sangre, mientras que previno simultáneamente que aumentaran los niveles de la citoquina proinflamatoria TNF-alfa en pacientes diagnosticados con insuficiencia cardíaca congestiva (CHF, por sus siglas en inglés).

Además, la deficiencia de vitamina D está vinculada específicamente con la depresión. En un estudio anterior, se encontró que las personas de edad avanzada que mostraron niveles más bajos de vitamina D, fueron once veces más propensos a estar deprimidos, en comparación con aquellas que tenían niveles normales.

Además de sus propiedades anti-inflamatorias y de estimulación inmunológica, los receptores de vitamina D aparecen en una amplia variedad de tejidos cerebrales, y los investigadores creen que tener óptimos niveles de vitamina D podría mejorar los niveles de sustancias químicas cerebrales importantes y proteger las células cerebrales al aumentar la eficacia de las células gliales, que ayudan a cuidar a las neuronas dañadas para que vuelvan a estar saludables.

También puede utilizar un suplemento de vitamina D3, pero tendrá que monitorear sus niveles de forma regular. Para obtener el máximo beneficio, necesita obtener un nivel de vitamina D de al menos 40 a 60 nanogramos por mililitro (ng/ml).

Tener una óptima exposición a los rayos del sol

Es importante recordar que existen peligros inherentes al consumir un suplemento oral de vitamina D3. Es una hormona, no una vitamina, y tiene efectos fisiológicos profundamente significativos.

El cuerpo humano fue diseñado para obtener casi toda nuestra vitamina D a través de una adecuada exposición a los rayos del sol y, como tal, la vitamina D es un indicador de la exposición a la luz ultravioleta, que también tiene una amplia serie de beneficios metabólicos. Si le proporcionamos a nuestro cuerpo una falsa señal por consumir vitamina D oral, existe la posibilidad de que esto interrumpa algunos ciclos fisiológicos importantes.

Además, la luz ultravioleta de onda media (UVB, por sus siglas en inglés) no es la única longitud de onda presente en los rayos del sol. En realidad necesita todas las frecuencias para tratar eficazmente la depresión.

Por ejemplo, exponerse diariamente a los rayos del sol al aire libre sin lentes de sol o de contacto (lo ideal es que haga contacto con la tierra) durante varios minutos a una hora después de la salida del sol, es un poderoso estímulo para normalizar nuestro ritmo circadiano.

Otro factor es evitar la luz azul que provenga de cualquier fuente artificial. Cuando realiza esto, usualmente duerme mejor, lo cual es un factor sumamente importante para la depresión.

Recupere su salud mental al calmar la inflamación

Un buen consejo para las personas que sufren de depresión es esforzarse en tomar acciones que reduzcan su nivel de inflamación corporal. No es necesario tomar medicamentos para esto, de hecho, la mejor estrategia es tener una buena alimentación y asegurarnos de obtener suficiente cantidad de grasas omega-3 de origen animal y vitamina D.

Los frutos secos orgánicos no procesados son una gran fuente de grasas saludables, pero no se recomienda poner todas las esperanzas solo en los frutos secos, también, es necesario deshacerse de los alimentos procesados (que están cargados de ingredientes inflamatorios) y consumir alimentos más saludables, ya que en estos alimentos encontraremos importantes antioxidantes y nutrientes que nos ayudarán a combatir la inflamación.

De igual manera, debemos asegurarnos de abordar nuestra salud intestinal, ya que una mala flora intestinal también es un factor frecuentemente involucrado en la depresión. Una de las maneras más fáciles de ayudar a repoblar nuestro intestino con bacterias beneficiosas es consumir alimentos tradicionalmente fermentados, tales como el kéfir, natto, kimchi y vegetales fermentados, la mayoría de los cuales también son fáciles y baratos de elaborar en casa.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Crees que la depresión y la inflamación están relacionadas?

Si tienes alguna duda o consulta sobre este tema puedes contactarte con nosotros o escribir tu pregunta en la parte de abajo (sección comentarios).

Fuente: Dr. Mercola

1 Comment

  • Rosina Valcárcel

    14 marzo, 2017

    Me parece sumamente interesante el artículo y la hipótesis. La investigación aporta a la salud. Gracias. Rosina Valcárcel, Lima, Perú.

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