Respirar es dar vida a nuestro organismo y esta es una función del cuerpo que se hace de forma inconsciente, pero que si nos detenemos un poco y concientizamos sobre ella, para aprender a respirar de modo adecuado, podremos ayudar a nuestro bienestar físico, emocional y espiritual.
Respirar como bebés
El problema por el que debemos “aprender a respirar” es porque a medida que crecemos olvidamos la forma natural en la que está hecho nuestro cuerpo para absorber el oxígeno y el aire de su entorno. Esto no ocurre con los bebés. A la mayoría de los cantantes se les dice que deben aprender a respirar para que puedan manejar mejor el aire durante la interpretación de sus temas y el ejemplo que siempre les ponen es el de los bebés.
Cuando observamos la forma en que respira un bebé, podemos notar una respiración tranquila, en la que el estómago se llena de aire y se infla y también el pecho se levanta cuando inhala, sus piernas se abren un poco y luego el cuerpo se relaja completamente al exhalar y expulsar el aire. Esta es la forma natural de respirar, la forma en la que está programado nuestro cuerpo para absorber mejor el aire.
¿Por qué dejamos de respirar bien?
La respiración tranquila del bebé ocurre básicamente porque él no tiene preocupaciones y vive libre, por eso mismo su respiración también es libre. Un bebé no busca ni espera recibir la aprobación de nadie: llora si tiene hambre o si quiere que lo acaricien, se ríe cuando le hacen gestos o cuando algo le agrada y no tiene que aparentar emociones.
Lo mismo ocurre con los niños, los pequeños, por su inocencia, no saben de mentiras y no saben fingir, sin embargo ya comienzan a notar ciertas cosas en su entorno por las que reciben aprobación y otras por las que reciben reproches, entonces, obviamente comienzan a buscar la aprobación, con lo cual, al preocuparse por recibirla, comienza a cambiar su ritmo de respiración.
Ya de grandes, los adultos solemos tener muchas ocupaciones y preocupaciones, lo que hace que la respiración, inconscientemente, se vuelva mucho más corta, pequeñas inspiraciones que generan cierto grado de sofocación en el cuerpo y que conducen, necesariamente, a una sensación de tristeza y sufrimiento porque no hay un adecuado flujo de oxígeno en el cuerpo, ni de energía vital.
Consecuencias de no respirar bien y con consciencia
No respirar bien nos desconecta de nuestro entorno y nos impide recibir toda la energía vital que hay en el ambiente, conduciendo a estados de ansiedad, angustia y depresión. Perdemos la oportunidad de ser libres y disfrutar de la alegría del momento presente y nos encerramos en las preocupaciones por el pasado y por el futuro, no disfrutamos de la conexión real con nuestro entorno.
Desafortunadamente, al olvidar que hemos sido bebés, y dejarnos envolver por las preocupaciones del mundo y del entorno, perdemos la tranquilidad de actuar libremente, expresar libremente nuestras emociones y nuestros sentimientos, y buscamos siempre la aprobación del otro para ser feliz.
Aprendiendo a respirar nuevamente
Lo bueno de todo esto es que si se puede aprender a respirar de nuevo como un bebé, y no se trata de volver a nacer, se trata de tomar consciencia de esta función corporal y controlarla según nuestras necesidades. Por ejemplo los que practicamos la meditación para alcanzar la autosanación, buscaremos siempre la relajación a través de una respiración concienzuda en la que podamos absorber, lentamente, toda la energía vital que nos rodea y dejemos salir las tensiones y las preocupaciones.
No es algo difícil el aprender a respirar bien, porque es la forma natural de respirar que se perdió en el tiempo porque las preocupaciones la opacaron, por eso hablamos de que es un arte respirar conscientemente, porque estamos recuperando un medio natural que tenemos que nos permite poner nuestras energías en conexión directa con nuestro entorno.
El arte de la respiración consciente
En la medida en que tomamos consciencia de nuestra respiración y aprendemos a controlarla, nos vamos acercando a funciones de nuestro cuerpo que antes eran desconocidas para nosotros porque no las concientizamos, por eso es que las técnicas de meditación comienzan por la respiración. De ese modo le permiten a la persona abrirse más a su entorno y a su interior, conectando con su energía vital, con el alma misma y la energía creadora.
No es casualidad que en muchos textos sagrados la palabra respirar signifique también alma o aliento sagrado de vida. Por eso es que al hacernos conscientes de la forma en que respiramos podemos conectar mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno, relajarnos y hacernos parte de un todo donde confluyen de manera armónica todos los seres vivos.
Además de eso obtendremos grandes beneficios, como un mejor estado de ánimo, nuestra vitalidad y salud mejorarán notablemente, y esto redundará en que mejore también nuestra vida social, ya que más personas querrán acercarse a nosotros por la buena energía que transmitimos.
¿Qué opinas sobre este tema? ¿Te gustaría aprender a controlar tu respiración?
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2 Comments
Árbol de la Vida
1 junio, 2017Hola Pablo te invitamos a venir a una de nuestras clases de yoga kundalini, la cual te ayudara con posturas de respiración y a la par también realizar meditación, lo que también ayuda mucho en ir aprendiendo a respirar. Nuestros horarios son lunes y miércoles de 7:15 pm a 8:45 pm.
Esperamos tu visita.
Saludos!
Pablo Silva
28 mayo, 2017Quisiera conocer cómo puedo controlar mi respiración.
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